Mostrando entradas con la etiqueta Arroz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arroz. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de noviembre de 2010

Chi Chi Kan

El centro de Madrid se está transformando en los últimos años de una forma interesante. El cierre de viejos negocios con señores españoles de metro cincuenta y boina ha ido dando paso hace unos años a negocios latinoamericanos que con la crisis crediticio-laboral-inmobiliaria ha dado lugar a la proliferación de locales regentados por ciudadanos chinos. Una auténtica gozada para los amantes del extremo oriente culinario, como nosotros.

De la zona del rastro y la calle Leganitos, auténtico pulmón amarillo de la ciudad, los locales de chinos se están expandiendo rápidamente por la zonas menos vips del centro, evitando las grandes avenidas y apoderándose de callejuelas y bocacalles, en sentido Noviciado-San Bernardo. Y es que claro, tres platos bien llenos, sabores y texturas consistentes, limpieza suficiente, bebida y postre, trato atento y raudo. Todo ello por siete euros y medio. Así cualquiera.


Primeros: Sopa agripicante y Ensalada china
Segundos: Tallarines fritos y Arroz tres delicias
Terceros: Ternera con pimientos y Pollo con bambú y setas
Postre: Té chino



La helada cervecita Mahou de tercio nos refrescó durante los breves instantes que la diminuta camarera china tardó en traernos los primeros platos. El local, un antiguo bar español cochambroso que aún se puede ver en las fotos del Google Street view, tenía como comensales a varios y curiosos grupos de chinos. Unos, más avanzados en edad y en sonoridad exponencial, charloteaban sin parar y daban grandes risotadas. Otros, más jóvenes, devoraban ansioson unos extraños platos de cangrejos que no vimos en la carta y cuyos despojos dejaban sobre la mesa con total normalidad sin aparente conmoción de los camareros. Pelillos a la mar, pensamos.





Degustamos nuestros tres platos como campeones en la mejor mesa del local, junto a la ventana, y tomamos té chino de una gran tetera cuyo tamaño era similar a un pequeño botijo.



Estupendo lugar para comer de chino, barato, tradicional, sin peros. Incluso los servicios estaban aseaditos. ¡Volveremos!



Calificación: Notable
Precio: 7,50 €


Indian Aroma

Hoy nos damos un pequeño paseo hasta la Península Arábiga y sus especiados aromas, versión sucursal en el barrio de las  Cortes para degustar el menú de Indian Aroma, muy cerca del Congreso de los sus señorías manda huevos.




El menú del día es, como suele ocurrir en los indios, dos platos fijos que constan de un entrante variado y un segundo con pan de pita, arroz basmati y pollo tandoori o tiken masala.



La cantidad es justa, en el buen sentido de la palabra, y la elaboración es correcta y sabrosa. Lo que más desentona es el precio, 11,95 €, realmente poco asequible para los tiempos que corren aunque habitual para el barrio de Las Cortes. Ello se hace notar en el comedor, normalmente con mesas disponibles por doquier.



Como siempre, la comida india es una delicia para el paladar por lo aromático de sus fragancias y lo potente de sus sabores, regado con frecuencia de cerveza de tercio Mahou, lo que hace que el menú acabe acercándose a la escandalosa, para un currante, cifra de 15 €.





Las mesas son atendidas por una simpática camarera india de aspecto naíf ataviada con un atuendo tradicional que es muy agradabe  y hace olvidar los más que típicos ojos lobunos de los camareros de otras casas indias de comidas.


Un rico y vistoso postre puso el colofón a este día de incursión en la cocina indostánica que no se repetirá a menudo por lo abultado de sus emolumentos.

Calificación: Aprobado
Precio: 11,95 €


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Rong-hua

Decididos a gastar menos de 8 euros en comer, llegamos a este restaurante chino en plena calle San Bernardo, número 10 concretamente, casi cruce con Gran Vía. Los restaurantes orientales son unas de nuestras (muchas) debilidades, así que entramos deseosos de agridulces sabores y atenciones colmadas de letras eles donde debiera haber erres.


El local es un sitio agradable donde toda una tropa de aseados meseros chinos se desviven por atenderte. Todo es muy nuevo y tiene un aire estándar a los wok y buffet libres orientales tan de moda, pero con comida y atención más cercana al restaurante chino de barrio de toda la vida.


Primeros: Rollito de primavera y Ensalada especial de la casa
Segundos: Tallarines fritos y Arroz tres delicias
Terceros: Ternera con salsa de ostras y Pollo frito estilo chino
Postres: Té chino

Lechuga crujiente, arroz en su punto, salsa de ostras cojonuda. Cusiosas las extrañas piezas de pollo que más bien parecían un zarajo toledano que una extremidad churruscada aviar. Bromas y comentarios chuscos durante algunos minutos sobre la posible procedencia humana de la carne. ¿Lo que no mata engorda? Bah, que se lo digan a los de Viven.

Comida sabrosa y abundante sin exagerar, aderezada con sus platillos de salsa de soja y picante. El servicio es muy atento y están pendientes de retirarte todo. Como en los clásicos chinos de barrio, te traen los platos echando hostias, pero curiosamente no se enfrían, quizá debido a que nuestra voracidad no les da tiempo a ello. Siempre agradable el detalle de las servilletas de tela. Las cervezas, frías con fundamento.



Dos chupitos de licor de flores por cuenta de la casa pusieron punto y aparte a esta minijornada gastronómica en la lejana china. Y por menos de ocho euros. Volveremos seguro.

Precio: 7,95 €
Calificación: Notable

Otros platos que podemos encontrar en Rong-hua:


Ver mapa más grande