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lunes, 20 de diciembre de 2010

Tábara

Sorprende pasearse por la centriquísima calle de San Bernardo de Madrid y toparse con un bar exhibiendo un menú de tan sólo 8,50 €. Mucho hemos sufrido los que habitamos la capital del reino en cuando a emolumentos hosteleros por obra y gracia de la maravillosa burbuja inmobiliaria que hemos disfrutado y que nos ha hecho pasar, entre otras cosas, de un café 100 pelas a un café un euro (y ya ni eso). Porque claro, a un señor empresaurio hostelero que paga 3.000 lereles de hipoteca por su magnífico unifamiliar en donde-cristo-perdió-el-gorro de la serena de abajo no vayas a pedirle cafés por un euro ni menús del día por menos de 10, máxime si su local está en plena calle céntrica con miriadas de transehúntes pasando por delante.




Buen precio, atractivos platos, e inagotable espíritu aventurero nos hizo colamos rápidamente en el comedor del bar dispuestos a darles una oportunidad. Un vino muy bebible y unas hermosísimas tajadas de pan hicieron el resto. La alea estaba jacta.


Primeros: Sopa de marisco y Lentejas estofadas
Segundos: Pollo asado y Salmón a la plancha
Postres: Mandarinas (x2)




Primeros calientes y sabrosos, todo en su punto para disfrutar enormemente de la comida envueltos en conversaciones trascendentales y cábalas mil sobre la vida y la muerte. Todo acompañado de abundante pan y generoso tinto de invierno.



Casi sin darnos cuenta, andábamos liados con los segundos y pidiendo otra caserita para enjugar bien la comida. Las mandarinas del postre estaban muy aceptables, las seis.
Seguro que volveremos muchas veces.



Cafetería Bar Tábara
San Bernardo 21 Madrid
Calificación: Aprobado alto (dejamos el notable para la próxima visita, no sea que...)
Precio 8,50 €




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lunes, 22 de noviembre de 2010

Tormes


¿Llevas demasiado tiempo abusando de lo agripicante? ¿Estás harto de curry? ¿La leche agria te produce pesadillas? Es hora de visitar uno de esos sitios que te hace recordar la mesa-camilla de tu madre: bienvenidos al Bar Cafetería Tormes.



Lo llaman el mal del cosmopolita: te encantan las cocinas del mundo, cada sabor nuevo es un tesoro que guardas en tu memoria, el choque de texturas y sabores, lejos de escandalizarte, te excita. Antes o después, te aquejará el mal del gourmet cosmopolita. Necesitarás platos, más que mediterráneos, ibéricos. Ejpañoles. Mesetarios. Será hora de visitar el Tormes.




Esta cafetería situada en una bocacalle de la céntrica y transitada San Bernardo de Madrid puede pasar totalmente desapercibida para el 90% de viandantes de la zona. Pero para eso tenemos nuestro despliegue de corresponsales/comensales de ComiendoDeMenú. Smartphone en mano y estomago vacío, dos weapons of massive destruction con las que nada puede.




El local apenas tiene una cabida de unos 15 comensales sentados en mesas, y bien apretaditos, aparte de los pocos que puedan resistir acodados en la barra sin moverse mucho. La cocina es sumamente tradicional, el trato como en un bar de pueblo perdido, y, todo sea dicho, los servicio limpios y cucos como en un hotelito en paraje rural.


Primeros: Fabadas y Lentejas con chorizo
Segundos: Mero con patatas, Ragout de ternera y Bonito con Tomate
Postres: Fruta


La comida está estupendamente preparada y aliñala. El vino es muy bebible y el pan de primera. El servicio siempre anda atento a retirarte los platos que se van vaciando (el local es pequeño y hay que aligerar a los que charlan demasiado), aunque por otro lado gran parte de su clientela consta de un variopinto elenco de funcionarios viendo la tele y comiendo solos pero que parecen todos conocerse y que comentan las últimas noticias del cotilleo con la eficiente señora que atiende las mesas. Nosotros, a lo nuestro.


Cuando sales de este diminuto local, la pesarosa sensación siempre es "hoy me he pasado comiendo", aunque rápidamente recuperas la sonrisa recordando que el precio del menú apenas fueron 8,50 €.




Estupendo lugar para volver muchas veces.

Bar Restaurante Tormes
C/ Antonio Grilo 4, 28015 Madrid
Precio: 8,50 €
Calificación: Notable


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martes, 2 de noviembre de 2010

Artemisa

Hoy, por eso de dar un respiro a los intestinos o al menos poner un parche en la conciencia, nos hemos decidido por un vegetariano, en este caso Artemisa, en la calle Ventura de la Vega 4.


Nada más entrar fuimos rápidamente atendidos y situados en nuestra mesa. El local tiene techos altos y ambiente limpio. La clientela en general eran mujeres. Muchas cervezas sin alcohol y cocacolas zero. Las camareras también eran todas mujeres.



Nuestra elección del día fue:
Primeros: Ensalada de la huerta con aguacate y Estofado de lentejas
Segundos: Paella
Postres: Brownie y Uvas


Los que conocen la cocina vegetariana saben que el sabor es diferente a la que se prepara con productos animales. Cuando te pides, como es el caso, unas lentejas, sabes que no te vas a encontrar el puntito del jamón ni el sabor picante de un chorizo leonés. Generalmente los sabores son más sutiles y hay que cambiar un tanto el origen de coordenadas para efectuar mediciones, así como la escala.

Una vez situados en contexto, es más fácil apreciar una buena comida vegetariana, como es el caso de hoy, en la que los platos estaban bien elaborados y presentados. Quizá un tanto tibios, lo cual desluce los platos calientes.


Unas rodajas de pan integral y dos cervezas Mahou de tercio (en este caso deliciosamente frías) acompañaron con gran diligencia nuestra comida.



El segundo plato fue la sorpresa de la jornada. Cuando uno pide paella, por muy guiri o aborigen que seas, esperas un plato predominantemente gobernado por el color amarillo. La paella del Artemisa se compone de un plato combinado formado por un cuarto de paella, un cuarto de pizza, un cuarto de verduritas y 3 croquetas. Probando la parte de paella, uno se alegra de que el plato no sea lo que esperabas... Las otras tres partes del combinado estaban muy ricas. La esponjosa pizza daba el remate justo para que los más comilones no se queden con hambre


El menú nos sugería postres variados y de nombre apetitoso para cerrar la comida con un sabor dulce. Las uvas estaban realmente buenas y a su temperatura ambiente. En el brownie, si bien muy rico, se echaba en falta el toque delicatessen de que el chocolate líquido estuviera caliente.



En definitiva, un buen sitio para comer más ligero y desengrasar de tanto churrasco y tanto codillo, sin sacrificar buen sabor.

Precio: 11,25 €
Calificación: Aprobado


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